La planta Calotropis procera,
conocida popularmente en la costa atlántica colombiana como algodón de
seda, pertenece a la familia Apocynaceae. Las plantas de este género exudan
un látex blanco y pegajoso de diferentes partes de la planta.
Es una especie arbustiva
originaria de las regiones tropicales de África y Asia, naturalmente en sitios
desérticos, y ha sido introducida en Asia, Oceanía, Islas del Pacífico y
América. Es una especie que alcanza entre 1 a 5 m de altura y se caracteriza por
sus hojas verde-azuladas cubiertas por una cera blanca, que al cortarlas
segrega un látex blanco. Es una planta muy agresiva en aquellas zonas alteradas
por las actividades humanas, y puede convertirse en una plaga de las zonas de
pastoreo cuando no se les hace suficiente mantenimiento o no con la suficiente
frecuencia. Tiene un alto potencial reproductivo y de dispersión local debido a
sus semillas dispersadas por el viento. Esta especie se reporta como invasiva
dentro y fuera de su área de distribución natural[1].
Calotropis procera es
una planta multipropósito que proporciona una amplia gama de servicios
ecosistémicos de aprovisionamiento. Se ha utilizado ampliamente en sistemas
medicinales tradicionales en el norte de África, Oriente Medio, Asia meridional
y el sudeste asiático ( Al Sulaibi et al.,
2020 ). También se ha utilizado para obtener fibra, combustible,
forraje y madera desde la antigüedad ( Batool et al.,
2020 ). Debido a su importancia socioeconómica, se ha introducido en
varias partes del mundo fuera de su área de distribución nativa (Asia y
África). Las adaptaciones morfofisiológicas y la capacidad de tolerar una
amplia gama de condiciones ambientales permitieron su naturalización en los
hábitats introducidos. En consecuencia, la planta también se ha reportado como
una maleza invasora de tierras baldías, pastos sobrepastoreados y campos
agrícolas mal gestionados en varias regiones ( CABI, 2021 )[2].
A pesar de la alta toxicidad
del algodón de seda (contiene glucósidos cardíacos similares a la digital), los
curanderos tradicionales han utilizado casi todas sus partes mediante
preparaciones muy específicas. Es por ello, que en la medicina ancestral ha
sido usado en afecciones de la piel y heridas como lepra, sarna, tiña, verrugas
y callos (colocando el látex directamente sobre la verruga) y en cicatrización
usando las hojas calentadas sobre las heridas para reducir la inflamación[3].
En enfermedades respiratorias, se procesan las flores y la raíz para tratar el
asma, la bronquitis y el resfriado[4].
En otros usos, se ha
catalogado como analgésico local en dolores osteomusculares como el reumatismo
y la artritis; además, de antídoto contra venenos de picaduras de escorpión y
mordedura de serpientes[5].
Aunque es originaria de
África y Asia, su uso se ha extendido a América Latina y en el noreste de
Brasil, se ha estudiado su uso como forraje para cabras (después de un proceso
de secado para reducir la toxicidad) y para tratar parásitos intestinales en el
ganado. Igualmente, tanto en Brasil como en Venezuela se ha utilizado en el
control de plagas usando el extracto de la planta como un nematicida natural
para proteger cultivos de pepino y tomate[6].
La Calotropis procera es una
planta de contrastes fascinantes: es tanto una farmacia natural de gran valor
histórico como un peligro biológico potencial si se maneja sin conocimiento. Ha
sido un pilar en la medicina tradicional de África y Asia por siglos,
ofreciendo soluciones para afecciones complejas como la lepra, el asma y
dolores crónicos donde los recursos médicos eran limitados.
Más allá de su uso en la
medicina ancestral, es una especie extremadamente resistente que sobrevive en
suelos donde otras plantas mueren, sirviendo hoy como objeto de estudio para la
creación de nuevos fármacos, biocombustibles y fibras textiles.
Oscar
Cervantes Velásquez
Ingeniero Agrónomo
T. P. 11901 de Minagricultura
Especialista en: Pedagogía Ambiental
Gerencia en Informática
Este articulo se desarrollo en parte con ayuda de IA
[1] https://catalogo.biodiversidad.co/file/56e7778383c45700544e401a
[2] https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8248367/
[3]
Journal of Ethnopharmacology: Especialmente artículos que documentan el uso de
la planta en regiones de África (como Nigeria y Sudán) para el tratamiento de
la lepra y heridas.
[4]
Parihar, G., & Sharma, A. (2021). A review on ethnomedicinal, phytochemical
and pharmacological profile of Calotropis procera.
[5]
Useful Tropical Plants Database: Provee un resumen de los usos tradicionales en
diversas culturas tropicales, desde la construcción hasta su aplicación como
antídoto de emergencia.
[6]
Melo, M. M., et al. (2001): "Estudo fitoquímico da Calotropis procera Ait.
sua utilização na alimentação de caprinos" (Revista Brasileira de Saúde e
Produção Animal).
